domingo, 29 de marzo de 2020

La gran mentira del coronavirus




Yo denuncio que la llegada del coronavirus la están utilizando los gobiernos y los Estados de Occidente, apoyados por sus medios de comunicación y por la desaparición de la izquierda crítica, para llevarnos hacia una sociedad totalitaria, una sociedad de vigilancia y control extremos, como bien analizó Foucault, un totalitarismo más sutil y "democrático" que los de la Alemania nazi o la URSS estalinista, pero todavía más peligrosa.

Yo denuncio que las decisiones que están tomando nuestros gobiernos escudándose en una ciencia supuestamente unánime, la nueva e incuestionable religión de nuestros tiempos, no son decisiones sanitarias sino políticas, sociales y económicas con anulación de derechos humanos como la libertad de circulación y la de reunión, sociales y políticos, y sin que tengan nada que ver ni sirvan para resolver la situación:
  • Encierro, prohibición de circulación de la población y geolocalización sin juicios previos.
  • Sanciones y persecución policial desproporcionados.
  • Manipulación de datos e informaciones sacadas de contexto repetidas una y otra vez en todos los medios de comunicación y en muchas redes sociales, como enseñó Göbbels.
    Y si no, echa un vistazo a datos un poco más "completos": http://diariodetierra.com/la-histeria-interminable/
  • Atemorizando a la población con la estrategia del enemigo invisible y omnipresente, creando y difundiendo un falso estado de guerra con actuaciones para "levantar la moral" de una retaguardia deslocalizada, mantenido diariamente con declaraciones y lenguaje bélico, no sanitario, y con una estadística de "bajas en el combate".
  • Alentar a la población a la vigilancia, denuncia y persecución de nuestras vecinas y vecinos cuando se incumplen las órdenes emitidas por el poder central, convirtiéndose esa población en una jauría de policías y jueces autoproclamados del "orden público" sin que las personas podamos discrepar.
  • Medidas absurdas encaminadas a un lavado de cerebro social: no puede ir una persona sola a su huerto, una niña o un niño que está todo el día encerrado con su familia no puede salir con ella a la calle, dos personas que conviven, comen, duermen... juntas no pueden ir en el mismo coche sino es delante y detrás... Son normas absurdas acompañadas de la persecución policial, que sólo sirven para crear poblaciones obedientes y sumisas ante el poder del Estado.
Cuando, en otros países como Japón, la estrategia contra el coronavirus se ha enfocado en cuidar a su población, en diagnósticar casos, en tratarlos... consiguiendo muchos mejores resultados "sanitarios", y sin alarma social, ni recorte de derechos ni hundir la economía.
Y todo ello para:
  • Tapar la situación de nuestros sistemas sanitarios que no están preparados para estas situaciones, como han denunciado año tras año nuestros profesionales sanitarios en época de gripes, por la mala gestión estatal y por la corrupción.
  • Ocultar la crisis capitalista que estaba a punto de llegar desviando la atención hacia el coronavirus y culpabilizándolo de la misma, como si nuestros responsables políticos no tuvieran nada que ver, para luego poder justificar cualquier medida de "posguerra".
  • Aplastar cualquier análisis crítico de la realidad y cualquier oposición a quienes gobiernan legitimando medidas impopulares y totalitarias.
Por todo ello solicito que nuestro Gobierno levante cuanto antes el estado de sitio y enfrente un problema de salud con medidas sanitarias y sin pérdida de derechos humanos, sociales o políticos y devuelva nuestro país a la normalidad democrática secuestrada por nuestros gobernantes.



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