Un día se encontraron un maestro y un alumno después de casi treinta años de no verse.
El maestro le preguntó:
– "¿Cómo te va?".
Él le dijo:
– "Muy bien, soy diseñador y tengo una pequeña imprenta gráfica".
– "Anda, ¿cómo ha sido eso?".
– "Porque cuando estábamos en la escuela fuiste la primera persona que me dijo que los dibujos que estaba haciendo todo el día estaban muy bien, que no era una pérdida de tiempo, me dejabas estar todo el día garabateando en clase y que incluso, si ponía esfuerzo y me formaba, podría ser un gran profesional y vivir de esos dibujos".
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