Una lágrima, una sola lágrima, esa es la única muestra de amor que recibió de su padre en toda su vida, pero fue una lágrima suficiente, una lágrima destilada en el alambique de la vida, con toda su fuerza y, por eso, se sintió querido desde siempre y para siempre a pesar de los silencios y la frialdad cotidiana.
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