Era yo cuando, de niño, garabateaba todo mi cuerpo con aquel misterioso bolígrafo recién descubierto para tratar de borrármelo después en un remendado balde de zinc, desesperado, al oír a mi madre volviendo de un lavadero hoy deshabitado?
Era yo cuando me acercaba, asombrado, a unos desconocidos Reyes Magos que me llamaban por mi nombre, realmente debían ser magos, entre las butacas de un viejo cine hoy derruido?
Era yo cuando Don José, mi buen maestro Don José, ya fallecido, nos leía algo de un lagarto y una lagarta
que lloraban por un anillito perdido sin atreverse a decirnos que lo
había escrito un tal Lorca ya fusilado?
Era yo cuando soñaba, en mi pueblo, con futuros de piratas, de vaqueros o de romanos para luego descubrir que sólo eran cosa del pasado?
Era yo cuando me perdía, volviendo del instituto, y buscaba la salida en un mercado de barrio que ya no existe?
Era yo cuando seguía el camino que nos anunciaba Labordeta de una tierra en la que habrá libertad, o me acercaba para escuchar mejor las meditaciones de su sordo Severino, y miraba a los lados y me encontraba, nos encontrábamos, con José Ramón, con Vicente, en una pradera perdida?
Era yo cuando miraba, a escondidas, o con el rabillo del ojo, a las chicas que tarde tras tarde paseaban por unos caminos hoy cubiertos de yerbajos?
Era yo cuando con Juanjo, con Ángel, con Manuel... y tantos y tantas otras reíamos y disfrutábamos de noches llenas de estrellas, de ilusión, de futuros inciertos... y ya remotos?
Era yo cuando recorría las calles de una Barcelona libertaria y liberada donde la vida era posible e incluso creíamos, como nos anunciaba un Llach hoy desconocido, que las flores podían nacer a cada instante para enterrar el miedo, una Barcelona de la que no quedan más que sus piedras calladas y avergonzadas?
Era yo cuando escuchaba aquellas canciones de extraños cantautores en viejos casetes o tocadiscos hoy convertidos en piezas de museo como sus letras todavía rebeldes, pero acalladas?
Era yo cuando desde la vieja Radio Sabina, una panda de locos ingenuos, pensábamos que podíamos cambiar el mundo con la fuerza de unas ondas que, con el tiempo, hemos olvidado?
Era yo cuando te vi, cuando nos vimos, mirándonos a los ojos con timidez, traviesos, esperando, anhelantes, deseando caricias ya lejanas?
Era yo cuando íbamos cogidos de la mano, Izarbe, Irene, explorando con nuestra cesta aquellos montes en busca de moras y setas como si fueran escondidos tesoros hoy ya desaparecidos?
Era yo cuando... o no son más que recuerdos imaginados?
No hay comentarios:
Publicar un comentario