Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. Cuando el tigre se hartó, dejó el resto de la carne para el zorro.
El hombre pensó:
– "Yo también voy a hacer como el zorro, me pondré a esperar a que alguien me traiga cuanto necesito y no tendré que trabajar nunca más".
Así que se fue a su pueblo y se sentó en una calle a esperar. Pero pasó el tiempo y no sucedía nada, nadie le traía comida, por lo que cada vez estaba más hambriento y cansado.
Entonces, cuando estaba más débil y casi a punto de morir, pensó:
– "¿Porqué tengo que ser como un zorro que busca la manera de beneficiarse de otros? ¿No tendría que ser como el tigre para ayudar a otros, ya que yo estoy bien?".
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Fábula del místico árabe Sa'di
Fábula del místico árabe Sa'di
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