Cuando el rey se calmó, llamó al más sabio de sus consejeros y le contó lo que sucedía. El sabio le explicó que el sirviente no estaba en el 'círculo del 99 y por eso estaba siempre feliz. El rey no entendía aquello del 'círculo del 99'. Entonces, el sabio se lo quiso mostrar con hechos y le pidió al rey que tuviera preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos.
El rey y el consejero quedaron una noche y juntos fueron hasta la casa del paje. Cuando el paje se fue a dormir, dejaron la bolsa de cuero sin que se enterara. Por la mañana, el paje vio la bolsa junto a una nota:
– "Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser tan buena persona. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste".
Entonces abrió la bolsa y descubrió en su interior las monedas. Fue haciendo pilas de diez en diez para contarlas hasta que llegó a 99. El paje entró en cólera gritando:
– "Me han robado".
Pensó que 99 monedas era mucho dinero, pero que tenía que faltar una moneda. Noventa y nueve no era un número completo mientras que, sin embargo, cien sí lo era.
El rey y el consejero observaban la escena por la ventana. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y la escondió para que nadie más supiera de ella.
Desde entonces, hablaba a menudo en voz alta, diciéndose a sí mismo:
– "Tendré que trabajar sin parar para conseguir la moneda que me falta. Después de conseguir la moneda no necesitaré trabajar más, ya que con cien monedas seré rico."
Había entrado en el 'círculo del 99'. Durante los meses siguientes el paje se mostró desagradable, hacía mal su trabajo y siempre estaba de triste y enfadado. Así que el rey no tuvo más remedio que despedirlo.
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Adaptación de un cuento popular
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