sábado, 21 de diciembre de 2019

El avaro y el envidioso

Cuentan que en un pueblo había un hombre sumamente avaro y ambicioso. Poseía una gran fortuna, pero siempre deseaba más riquezas para sí.
Aquel hombre tenía un vecino tremendamente envidioso.
Un día llegó al pueblo una maga que sabía de estos dos hombres y les ofreció un trato. Les concedería a ambos un deseo con una condición:

"Cualquier cosa que deseéis os la concederé, pero pensad bien que queréis porque al otro le daré el doble".

El avaro pensó “mejor no pido nada y dejo que pida primero el envidioso, de lo que él pida tendré el doble y él no recibirá nada de mí”.
El envidioso que detestaba al avaro se decició al fin y pidió que a él se le cayera un ojo.
Y así el envidioso quedó tuerto y el ávaro, ciego.


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Adaptado de una versión de León Tolstói.
La primera versión conocida era una fábula de Esopo.

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