Aquel hombre tenía un vecino tremendamente envidioso.
Un día llegó al pueblo una maga que sabía de estos dos hombres y les ofreció un trato. Les concedería a ambos un deseo con una condición:
– "Cualquier cosa que deseéis os la concederé, pero pensad bien que queréis porque al otro le daré el doble".
El avaro pensó “mejor no pido nada y dejo que pida primero el envidioso, de lo que él pida tendré el doble y él no recibirá nada de mí”.
El envidioso que detestaba al avaro se decició al fin y pidió que a él se le cayera un ojo.
Y así el envidioso quedó tuerto y el ávaro, ciego.
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Adaptado de una versión de León Tolstói.
La primera versión conocida era una fábula de Esopo.
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