Veo la niña que fuiste
humilde
en pie junto a una muñeca prestada
y una ropa de telas recicladas
feliz
en tu primer viaje a la ciudad
para curar tus pestañas menudas.
Veo la mujer que fuiste
divertida
paseando con tus primas
por una Zaragoza luminosa
disfrutando las miradas que os sonreían.
Veo la madre que fuiste
menuda
orgullosa conmigo en tus brazos
delante de una vieja ermita.
Veo la abuela que fuiste
anhelante
siempre esperando la llegada de tus nietas...
Esas miradas,
serán algo más que un sueño?
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