(para Izarbe e Irene. 15-4-04. Boltaña)
Cuando todo se desmorone a vuestro alrededor como la arena de un castillo en la playa de vuestros días
llámadme.
Cuando sintáis vuestro pecho oprimido por la tristeza, el odio o la impotencia
llámadme.
Cuando os aplaste la soledad, la rabia o el desconsuelo y os invada la desesperanza
llámadme.
Cuando, en fin, queráis simplemente que os cuente otro cuento o necesitéis un beso o unas cosquillas antes de dormir, como antes
llámadme.
Llámadme y así podré,
aunque sea desde la distancia,
abrazaros con mi voz,
escucharos con mi silencio,
envolveros con mis sueños,
contad conmigo, siempre estaré a vuestro lado.
Y si no puedo responderos,
mirad en la noche al cielo
y allí, entre las estrellas,
veréis una que os sonríe
porque no estaréis solas,
contad conmigo, siempre estaré a vuestro lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario