Está sufriendo tanto dolor
sintiendo con toda la intensidad
que su vida se acaba
que sus sueños ya no se cumplirán
que ya no puede volver atrás
y corretear junto a su padre
abrazarse con el calor de su madre
en las frías mañanas de su pueblo
cuando con sus primeros pasos
frente a la puerta de su casa
sentía que formaba parte del universo
y sonreía con toda la inocencia
de quien disfruta cada instante
cada instante único e irrepetible
en el que todo es posible
y está en nuestras manos
Está sufriendo tanto dolor
que está asesinando su cerebro
poco a poco, lentamente,
olvidando el día o el lugar en el que vive
llorando amargamente a cada momento
destilando en esas lágrimas su sufrimiento
y la rabia y la impotencia
ante el tiempo que se le acaba inevitablemente
sin que nada cambie
Está asesinando su cerebro
para, al menos, dejar de sufrir.
(Villamayor-Villanova, 31-12-2010)
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