miércoles, 18 de diciembre de 2019

El mendigo, el rey y los granos de arroz

Cuenta una antigua leyenda que una vez, un mendigo que era muy pobre y estaba sentado al borde del camino, vio a lo lejos venir al rey en un carro de oro con todo su séquito y su ejército.

El mendigo, al ver que se acercaba aquel rey tan famoso por su inmensa generosidad, pensó: "Mis días de sufrimiento y miseria se han acabado, seguro que este rey no dejará que siga pasando calamidades y con lo que me dé podré vivir tranquilo el resto de mis días".

Y así, se acercó al rey, confiado en que se apiadaría de su situación. El rey, al verle acercarse y antes de que el mendigo pudiese abrir la boca, le preguntó:

"Buen hombre, ¿qué tienes para darme?".

El mendigo se quedó sorprendido ante aquella pregunta. ¿Cómo era posible que el rey, que iba montado en un carro de oro y tenía tantas riquezas, le pidiese algo a él? ¿Acaso no se había dado cuenta de que era muy pobre y que no tenía nada para darle?.

Sin embargo, no quiso contrariar a su señor y metió la mano en la alforja en la que guardaba sus granos de arroz. De ella sacó cinco granos y, después de pensárselo mucho, se los entregó al rey. El rey se guardó los granos de arroz, se subió de nuevo a su carro de oro y se marchó.

El mendigo se quedó muy apesadumbrado ante la actitud del rey. Al final del día, al vaciar su alforja, entre los granos de arroz de su aforja descubrió ¡cinco monedas de oro!.

"Ay", se lamentó el mendigo. "¿Por qué no le habré dado todo el arroz?".

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 Cuento popular de la India

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