sábado, 14 de diciembre de 2019

Aún no hemos tenido tiempo de acostumbrarnos
a despertarnos juntos cada mañana
acariciando nuestro pelo revuelto,
besando nuestros ojos legañosos,
mientras nos damos un abrazo de buenos días,
y ya te marchas, compañera del alma,
y ya te marchas,
qué dura es la vida sin ti,
el haberte encontrado,
después de tantos años,
y perderte en un instante,
qué dura es la vida sin ti.

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